Ha muerto Danilo Orozco, gran señor y todero de la Musicología continental.Por Agustín Ruíz Z.

Con gran pesar supimos del fallecimiento de Danilo Orozco, el martes 26 de marzo. Musicólogo cubano doctorado con Summa Cum Laude en la Universidad de Humboldt, Berlín, fue una de los baluartes de la musicología de esta parte del mundo. Su erudición y agudo pensamiento crítico fue pieza capital en la producción teórica e intelectual vinculada a la música popular afrocaribeña. Recorrió Cuba entera siguiendo el rastro del changüí, el nengón, el canto guajiro y otros géneros que dieron origen al complejo son.

Su temprano y tenaz trabajo lo convirtió en uno de los precursores y puntal de la musicología cubana, abrazando con vocación la noble tarea de formar a casi la mayoría de los musicólogos de la Isla.

En 1996 vino a nuestro país invitado por el programa de Magister en Artes, Mención Musicología de la Universidad de Chile. Su visita estuvo connotada por un intenso y extenso trabajo analítico, que proponía una aproximación todera (cualidad de todo) para una mejor y más completa comprensión de la música. En efecto, para Orozco la música era, en lo sustancial, un proceso genérico en permanente cambio y sedimentaciones sucesivas, donde el análisis musical, contexto cultural e histórico y la coyuntura social eran cuestiones ineludibles para una interpretación adecuada de dichos procesos.

Fue en esas clases cuando escuché por vez primera de una musicología para la promoción social, sin por ello abandonar los planos más puramente teóricos. Este planteamiento rescataba el sentido más ético de la investigación: el bienestar del género humano, entendiendo que el beneficio de la investigación no puede orbitar sólo en torno de los investigadores y sus particulares intereses.

Y es que Danilo dio muestras concretas de esta epistemología que se sustentaba en un sensible y permanente contacto con la textura social de la música. Así fue que pudo antelar procesos que décadas más tarde marcarían tendencia a nivel mundial. Un ejemplo de esto fue su asesoría en la conformación de la delegación cubana que en 1989 tomó parte en el Festival Mundial de Artes Tradicionales del Smithsonian Institute, Washington. En esa ocasión Orozco anteló parte de lo que sucedería 10 años más tarde con Buena Vista Social Club, al seleccionar, entre otros, a músicos como Compay Segundo y Eliades Ochoa, trovadores por entonces muy poco conocidos fuera de Cuba.

La obra de Danilo gravitó decisivamente en la historia de la música de este continente y su legado continuará vivo en el trabajo que muchos emprendimos tras sus lecciones.

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Especial para SICNoticias.cl, por Agustín Ruíz Z.

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